Eduardo Pérez-Cabrero Batlló
Barcelona, 1961

Eduardo Pérez-Cabrero es un artista plástico que trabaja entre su ciudad natal, la Costa Brava y Miami (USA). Su obra se caracteriza por la influencia del Mar Mediterráneo y su cultura. Su producción es fundamentalmente en escultura, con referencias orgánicas. Trabaja formas redondeadas y sinuosas en formatos grandes. Su trabajo se realiza en aluminio, latón, resinas, cemento y cerámica.

Su obra es sincera, simple, pura. Una exaltación de la “Joie de Vivre”, es optimista, clara y directa. Encierra mensajes paralelos a su forma de entender la vida, en algunos casos se puede ver como intrigante y misteriosa, incluso enigmática, aspecto que nos lleva a ver las obras en una dimensión más introspectiva.

El arte mediterráneo en el que está inmerso se caracteriza por la fusión del sensualismo con el impresionismo.En el entorno mediterráneo las impresiones son incomparablemente más enérgicas. El mar es más azul, el trigo es más dorado, la arena es más matérica, el cielo es más brillante, la sonrisa más abierta.

Su talento se presenta como continuidad a la creatividad artística y plástica de una saga familiar. El industrial Josep Batlló (1845-1934) -tío de su bisabuelo materno- confió a su amigo Antoni Gaudí la construcción de su domicilio familiar, la reconocida “Casa Batlló” del Paseo de Gracia, representante del modernismo barcelonés de inicios del s. XIX. El Maestro Pérez-Cabrero (1847-1907) -bisabuelo paterno- fue compositor y director de la Orquesta del Liceo, la joya musical y operística de Barcelona.

Eduardo Pérez-Cabrero está interesado por las impresiones fugaces, la apariencia de las cosas, las superficies y el contenido de lo que observa a su alrededor. Explora la vida desde su epidermis, capta las vibraciones y las transmite a sus piezas de forma directa. Abstrae la esencia del impacto visual, lo procesa y genera piezas de concepción sencilla y lúdica pero de producción ingeniosa.

Es hábil en el lenguaje expresivo de la forma y el color. Se recrea en una escultura de estética poética y la confiere de luz a partir de capas de veladura con la utilización de pigmentos que ofrecen toques transparentes y traslúcidos.Utiliza los colores mediterráneos por excelencia: el blanco de Cadaqués, el amarillo de los girasoles, el verde de los pinos que rozan el agua en la Costa Brava, el azul del mar en Formentera, el dorado de los campos del Empordà.